Así fue mi parto

En Maternidad por mamasyfitnessDejar un Comentario

En teoría yo salía de cuentas el 29 de Noviembre (digo en teoría porque la fecha estaba modificada una semana más por ecografía) pero el pequeñajo no quería salir y no había ni rastro de parto inminente en las revisiones ni en monitores. Estando de 41+2 me citaron para empezar la inducción. No era algo que me hiciera gracia, pero al final valorando muy bien las cosas aceptamos.

Ese Lunes fuimos a primera hora y me pusieron un propex (creo que se llama así) para intentar borrar el cuello del útero. Hay mujeres a las que solo con esto se ponen de parto, pero lo normal es que sea un proceso largo y muchas veces, poco efectivo. Y así fue: todo el día ya ingresados en la habitación y yo no notaba más que un leve dolor de regla. Como la cosa estaba cero avanzada al día siguiente empezaría la “fiesta” gracias a la famosa oxitocina.

A las 6:50 vino una enfermera a preguntarme si quería enema. Yo no sabía que hacer y al final acepté (como iréis leyendo mi plan de parto se fue a tomar x saco )Y de ahí me llevaron al paritorio. A mi marido le mandaron a desayunar tranquilamente porque iba para largo (y tanto). Me prepararon y me pusieron suero y oxitocina, después de armarme un tinglao con la vía tan estupendo que me tuvieron que poner otra. A partir de ahí empecé a notar contracciones pero muy soportables (yo soy bastante bestia además) y me preguntaron que si quería la epidural.A mi me parecía súper pronto pero la auxiliar me dijo que entre que avisaban, me la ponían y hacia efecto pues que mejor así. Volví a insistir de si era demasiado pronto y me dijeron que no: al final me dejé hacer… Vino el anestesista y oh! que señor más estupendo! Muy profesional, súper delicado y atento, me iba haciendo preguntas del bebé para suavizar el ambiente y me iba explicando todo lo que me iba a hacer. Lo único que noté fue el pinchacito de la anestesia local, nada más: ni frío, ni nada. Y en un poquito ya tenía las piernas dormidas pero las podía mover.

A partir de ahí me costó bastante tiempo llegar a los 3-4 cm de dilatación, pero no me pusieron mas cantidad de oxitocina y lo conseguí. No recuerdo cuando, pero me rompieron la bolsa y de esos 4 cm a los 9 fueron mucho más rápido. También me pusieron buscapina para terminar de ‘ablandar’ el cuello (luego oí que lo tenia como una baba) Cuando me dijeron que estaba de 9 y que en nada estaría completa no me lo podía creer, ya que mí miedo era no conseguir dilatar ni borrar el cuello y ¡lo habíamos conseguido! En ese momento pensé que lo difícil ya estaba hecho y que podría parir y ver a mi niño en muy poquito, pero que equivocada estaba… El peque siempre estuvo muy arriba y a pesar de mi suelo pélvico (por lo visto es de admirar, bendito fitness) y que empujo bastante bien, conseguía bajarle pero al recuperar aire se volvía para la zona de mis costillas. Así estuvimos empujando las dos horas que lo permiten y tras analizar varias ginecólogas la posición del peque me comentaron que lo mejor era sacarle por cesárea. La otra opción dada la altura a la que estaba eran los forceps y me comentaron que no querían hacerlo ya que suponía un riesgo muy alto para el bebe y para mi. Tengo que agradecerles el trato que tuvieron conmigo, lo intentaron hasta el ultimo momento pero es cierto que hay que valorar los riesgos y yo si q tenia claro no correr ninguno en cuanto al peligro para el niño… Asi que ale! a cesárea (como veis se me dan bien las ofertas y me lleve todo el pack 2×1 jajajaja ) Me despedí de mi marido y no pasaron ni 10 min en lo que ya habían sacado al pequeñajo.

Yo iba como en shock, creo que desde que me dijeron la palabra cesárea no pude articular palabra, pero me deje llevar e intente tranquilizar, pensé que así todo saldría mejor y recé, recé mucho y todo lo que me dio tiempo para que no nos pasase nada a ninguno de los dos, estaba bastante asustada porque nunca me han operado de nada, ni siquiera ingresado al hospital. El equipo un 10! Todos me hicieron sentirme arropada y dentro de lo que fue ese momento que yo no quería pasar, hacerlo lo mas “bonito” posible. (Estoy escribiendo y aun me emociono al recordarlo)

Me pusieron un millón de cosas y preparaciones y después de la anestesia no pasaron ni dos segundos cuando veo el bisturí ese…y yo pensando ‘que me va a doler!, que no habrá hecho efecto la anestesia’ pero nada! No sentía nada, solo el humillo de quemar y el olorcillo que no duro ni tres segundos. Después de eso mucho meneo y oí que ya le veían. La matrona tuvo que subirle desde abajo (porque ya estaba ‘encajado’) para no tirar de él y de pronto ZAS! Le oi! Y le vi porque me lo enseñaron por encima de la cortinilla que ponen para tapar la operación. Le vi tal cual salio, manchadito, sin apenas grasita y llorando un montón. Esa imagen la tengo grabada. Me avisaron que no lo pondrían encima de mi en ese momento si no que primero lo vería la pediatra y dentro de lo malo, todo lo hicieron en una “cunita” a mi lado. Yo lo miraba y lloraba y lloraba, pero con lloro de ese de hipo (que pensaba en como se me movería el cuerpo jajaj). La pediatra antes de marcharse me lo acerco a la cara para besarle y otra de las cosas que se me quedará grabada para siempre es el olor que tenia. Me lo dejo poquito y se marchó y fue entonces la matrona la que lo volvió a traer conmigo y cada vez que me lo acercaban, él dejaba de llorar y yo lloraba mas! Y me intentaba chupar la nariz el pobre queriendo comer… No os voy a negar que no me esperaba ese momento así, siempre me imagine mi piel con piel, tocarle, que mi marido cortase el cordón…pero no pudo ser y con eso me bastaba. Con que mi pequeño estaba bien y no había sufrido. Se lo llevaron para taparle y ya subirle con su papi y antes de irse la auxiliar volvio a acercarmelo un ratito mas, fueron muy amables, me sentí comprendida y veía en el equipo que intentaban que yo estuviera con mi bebé (a pesar del protocolo de separación). Se lo llevaron y me quede con dos ginecólogas y un enfermero. Ahí me encontré un poquito mareada y revuelta pero vomite un poco (no tenia nada en la tripa desde el día anterior) y me pusieron un poquito de oxigeno y como nueva. El resto de la operación me lo pasé hablando con ellos, de la cicatriz, de mis abdominales jajaj. Lo único que recuerdo mal y que a dia de hoy me “afecta” es que me entro temblor: parte por la epidural y parte por el frío del quirófano y lo pase mal, pero en cuanto me llevaron al box de reanimación me pusieron una estufa y mejor. Allí estuve un buen rato porque ademas me pilló el cambio de turno y hasta que llego el celador… Pero ya me subían y yo solo quería ver a mi nene y a mi marido. Yo habia pedido que no mandasen fotos a nadie y que no vinieran mas que mis suegros y mi madre como mucho, porque quería vivir ese momento y ver bien y tocar a mi bebe antes que nadie mas (es un poco frustrante)

Y de camino estaba mi madre en el pasillo, aisss pobre toda emocionada decia ‘mi niña’… jo, ahora entiendo tantas cosas, el amor de una madre…

Y ya me dejaron allí y allí estaba mi marido con el peque, creo que me volví a enamorar en ese momento de los dos. Mis suegros y mi madre fueron muy respetuosos y a los pocos minutos nos dejaron solos para disfrutar de nuestro primer momento como familia. Yo llenita de cables y con las enfermeras atendiéndome cada dos por tres pero no dormí en toda la noche del subidón que tenía! En cuanto llegue vino una enfermera a ayudarnos con el enganche, la lactancia y mi piel con piel y el peque se enganchó a la primera que se quedo alucinada. Y bueno, seguiría contando mas y mas pero ya me he enrollado mucho.

Espero que tanto detalle sirva para no tenerle miedo a nada, estamos preparadas para lo que sea por un hijo y salga como salga se tiene que disfrutar y el amor que se siente borra todo lo demás.

Por cierto pesó 3,380 kg y midió 54 cm el grandullón!

Gracias por leerme y os espero en @mamasyfitness (twitter e instagram)

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